martes, 9 de marzo de 2010

El Calendario del Libro de Mormón


(Otro extracto del libro aún Inédito “Testimonios Adicionales de la Veracidad del Libro de Mormón – Insertos en el Propio Libro” que escribe Rafael Diogo Jara).

En 3 Nefi 8:5 dice: “Y sucedió que en el año treinta y cuatro, en el cuarto día del primer mes…”

Esta cita de las escrituras se refiere a los acontecimientos dramáticos que ocurrieron aquí en América conjuntamente con la crucifixión y muerte del Salvador.

Cuando el Libro de Mormón dice “el cuarto día del primer mes”, no podemos decir el cuatro de enero, ya que enero y febrero son meses que no existían antiguamente en el calendario. No podemos determinar aun con que mes comenzaba su año, ni cuantos meses tenía el año, si 12 como el nuestro, o menos, o más meses tal como el calendario maya lo tuvo. Sabemos que por lo menos once meses tenía el año, según el modo de su calendario en la época del Libro de Alma, ya que en Alma 49:1 se refiere al “undécimo mes”. Ni podemos determinar si el calendario era solar como el nuestro, o lunar, o si era lunisolar como el judío, o si se media el tiempo de otra manera.

Lo más acertado es afirmar que estos acontecimientos ocurrieron en la pascua, ya que el Señor (según lo relata S. Mateo 26:17-46), comió la pascua con sus apóstoles y luego de orar en el Getsemaní fue arrestado para ser crucificado. También sería acertado decir que ocurrió un viernes, de luna llena o vísperas de luna llena, en el atardecer, antes del día de reposo, ya que José de Arimatea se apresuró a bajarlo de la cruz, para que no quedara allí el día de reposo, que comenzaba con el atardecer del viernes (Marcos 15:42-46).

Nuestro calendario actual consta de 12 meses; siendo enero, marzo, mayo, julio, agosto, octubre y diciembre de 31 días; abril, junio, setiembre y noviembre de 30 días; y febrero de 28 días y cada cuatro años (año bisiesto), febrero tiene 29 días. Teniendo en consecuencia cada año 365 días, o los años llamados bisiestos 366 días.

El calendario nuestro es llamado gregoriano, así llamado por el papa Gregorio XIII (1502-1585). Reformado en razón del cálculo de que el año trópico era inferior en 11 minutos y 14 segundos al cálculo por el calendario juliano. Se ordenó entonces a la cristiandad que se omitiesen 10 días al calendario de aquel año (15 de octubre en lugar de 5 de octubre) y que a partir de entonces se considere bisiestos todos los años divisibles por cuatro.

Anteriormente se usaba el calendario juliano reformado por Julio César en el año 46 A.C., el cual fue observado por la cristiandad hasta 1582.

Antes del calendario reformado por Julio César se utilizaba algunos calendarios lunares, cuyos meses consistían en un período de lunación completa. El mes sideral es el tiempo empleado por la Luna en dar una vuelta completa alrededor de la Tierra (27 días, 7 h. 43’ 11,5’’). El mes sinódico, o lunación, es diferente y cuenta con casi dos días más de duración.

Por lo tanto, no podemos determinar la fecha exacta de la muerte del Salvador, o la pascua de Jesucristo como se le llama, ya que los libros canónicos que cuentan de su muerte y resurrección utilizaban calendarios diferentes al utilizado en la actualidad. Tener en cuenta que nuestro calendario actual, tiene vigencia recién en el año 1582, y que se omitieron diez días al calendario juliano que se utilizaba anteriormente, reformado por Julio César. Sin dudas el calendario juliano no era el utilizado por los apóstoles en la época del salvador, siendo que ellos eran judíos y el calendario juliano honraba a dioses paganos con los nombres de algunos meses. Tampoco era el calendario utilizado por los pueblos nefitas, que nada tenían que ver con las reformas introducidas en el calendario por Julio César ni por el papa Gregorio XIII, además eran extemporáneos.

En la época de Jesucristo, a pesar de los judíos ser súbditos de los romanos, ellos deberían de usar su propio calendario como actualmente la nación judía lo continúa haciendo. También los pueblos nefitas del Libro de Mormón deberían de tener su propio calendario, o utilizaban el que utilizaban los judíos cuando salieron de Jerusalén. No podemos saber si ellos durante la historia del Libro de Mormón cambiaron de calendario, ni si utilizaron un calendario lunar o solar. Los hallazgos arqueológicos demuestran que los pueblos de la América precolombina utilizaban un calendario diferente, tal vez percatándose sus sabios de los ajustes que eran necesarios hacer al calendario que trajeron, pero no sabemos desde que momento se produjeron dichos cambios, ni si fue durante o después de la historia del Libro de Mormón. Por ende no podemos hacer coincidir fechas de la Biblia o del Libro de Mormón con fechas de nuestro calendario actual.

Si quisiéramos aventurarnos para decir una fecha, tal vez la prudencia sería decir que la muerte de Jesucristo ocurrió un viernes previo a la primera luna llena después de la luna llena que sigue al 21 de marzo, o sea entre el 20 de marzo y el 23 de abril de ese año, de acuerdo con las fechas que ocurre la pascua anualmente, correlacionando el acontecimiento con nuestro calendario actual.

Aunque podamos suponer entre que días ocurrió la muerte de Jesucristo, el año de su muerte siempre lo tendremos como una materia pendiente, posiblemente ocurrió el año 32 D.C. de nuestro calendario.

Tampoco se ha podido establecer a ciencia cierta en que año nació el Salvador. James E. Talmage dice al respecto: “Fue como en el año 532 de nuestra era que un monje llamado Dionisio primeramente estableció el nacimiento de Cristo como el acontecimiento que había de servir de punto de partida para empezar a calcular los datos cronológico. Este método es conocido como el sistema de Dionisio y toma como fecha fundamental A.U.C. 753, es decir, 753 años después de la fundación de Roma, como el año del nacimiento de nuestro Señor.” (James E. Talmage – Jesús el Cristo Pág.107- Salt Lake City, Utha- Año 1972).

Algunos investigadores consideran que el cálculo de Dionisio es incorrecto, pues fija el nacimiento de Cristo con un retraso de entre tres y cuatro años. Según las palabras de James E. Talmage en su libro Jesús el Cristo, dice: “...Sin intentar hacer un análisis del cúmulo de cálculos y datos referentes a este asunto, nosotros aceptamos como correcto el sistema de Dionisio en lo que respecta al año, lo cual quiere decir que creemos que Cristo nació en el año conocido entre nosotros como 1 antes de J.C.” (Pág.107-108).

Pascua: Fiesta judía y cristiana. Para los judíos conmemora la liberación de la cautividad de Egipto y el éxodo hacía la Tierra de Promisión; para los cristianos, la resurrección de Jesucristo.

Es una fiesta móvil según nuestro calendario, y cae en el primer domingo después del plenilunio (luna llena) que sigue al 21 de marzo (entre el 22 de marzo y el 25 de abril de cada año).

La marcha nocturna realizada por lo judíos para liberarse de la cautividad de Egipto señaló, junto con otros acontecimientos previos, la razón de la festividad de la pascua, coincidente a la postre con la fecha de la resurrección del Señor Jesucristo. Trazándose de este modo un paralelismo entre la sangre del cordero macho sin defecto que los judíos utilizaron para pintar el dintel de sus casas para salvar de la muerte a sus primogénitos, con la sangre derramada de Jesucristo, el Cordero de Dios, para salvación de toda la humanidad.

Referente a la Pascua leemos en la Biblia:

“Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:

“Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero de los meses del año.”
(Éxodo 12:1-2)

Sin dudas no era el mes de enero, ya que no existían enero ni febrero en el calendario judío. Recién en el 153 A.C. enero y febrero pasaron a formar parte del calendario romano.

Plenilunio: Luna llena. Fase en que la luna presenta su disco completamente iluminado.

Es interesante suponer que la noche en que los judíos salieron de Egipto, Moisés haya dispuesto que la huída se realizara en una noche de plenilunio, para facilitar la marcha de todo el pueblo.

Años bisiestos: Todos los años que son divisibles ente cuatro son bisiestos. Son divisibles entre cuatro los números que terminan en dos ceros, o los que cuando el número formado por sus dos últimas cifras es divisibles entre cuatro. (Por ejemplo: Años 1996, 2000, 2004, 2008, 2012, 2016, etc. son bisiestos).

Marzo (Mártium): En el calendario romano, hasta el 153 A.C. era el primer mes del año. El mes de marzo se llamó así en honor a Marte, dios de la guerra, y considerado originariamente como el dios protector de la naturaleza, y por consiguiente de su resurgir primaveral.

Abril (April): Mes de apertura de flores, por causa de la primavera en el hemisferio norte.

Mayo (Máium): Mes cuyo nombre fue puesto en honor a Maia, diosa de la abundancia.

Junio (Júnium): Mes en honor a Juno
, diosa del hogar y la familia.

Julio (Quinctilis): Mes quinto. Posteriormente, al principio de nuestra era, el emperador romano Julio César le dio su propio nombre al mes Quintilis.

Agosto (Sextilis): Mes sexto. Tal como lo hizo Julio César, también el emperador romano Octavio Augusto (Augustus Octavius), honró con su propio nombre el mes Sextilis.

Septiembre (Septémber): Séptimo mes del antiguo calendario romano (de donde deriva su nombre).

Octubre (Octóber): Octavo mes del antiguo calendario romano (de donde deriva su nombre).

Noviembre (Novémber): Noveno mes del antiguo calendario romano (de donde deriva su nombre).


Diciembre (Decémber): Último mes del año. Correspondía al décimo del antiguo calendario romano (de donde deriva su nombre).

Enero (Januárium): Después del año 153 A.C. pasó a ser el primer mes del calendario romano. Se llamó así por Jano (el dios bifronte que miraba a un mismo tiempo el año viejo y el nuevo) al que el mes estaba dedicado. Ha pasado a ser también el primer mes del año del calendario cristiano actual.

Febrero (Februárium): Era el último mes del calendario romano.

Calendario Romano: Sistemas de Expresión de las Fechas - Dentro de los días que componían los meses en el mundo romano, sólo tres tenían denominación propia: las Kalendae, las Nonae y las Idvs.
1. “Las Kalendae coincidían con el primer día del mes.
2. “Las Nonae correspondían al día 5 de los meses de Ianvarivs, Febrvarivs, Aprilis, Ivnivs, Avgvstvs, September, November y December, y al día 7 de Martivs, Maivs, Ivlivs y October.
3. “Las Idvs correspondían o bien al día 13 o al 15, siguiendo la misma distribución que las Nonae.

“Los días se citaban teniendo en cuenta la relación que mantenían con las Kalendae, Nonae, y las Idvs, poniendo el nombre, seguido del adjetivo correspondiente al mes en curso en ablativo:
o “Kalendis Ivniis (a las Calendas de junio, es decir, el 1 de junio),
o “Nonis Ivniis (a las Nonas de junio, es decir el 5 de junio),
o “Idibvs Ivniis (a las Idus de junio, o sea, el 13 de junio).

“Para denominar los días que antecedían o seguían directamente a estas tres fechas claves se añadía el adverbio pridie, para el día anterior, y postridie, para el siguiente, incluyendo el nombre de la fecha en acusativo: pridie Idvs Ivnios (día anterior a las Idus de junio, el 12 de dicho mes); postridie Kalendas Ivnias (día posterior a las Kalendas de junio, el día 2).

“Para el resto de los días, se añadía la expresión ante diem seguida del numero ordinal de días que faltara para llegar a una fecha clave posterior. Esta cuenta era inclusiva, es decir, tenían en cuenta el día de partida y el final: ante diem XVII Kalendas Ivnias (el día diecisiete anterior a las Kalendas de junio, 16 de mayo).”

Ignacio Saúl Pérez-Juana - (Arqueólogo. Codirección de la Memoria para la fase arqueológica del Proyecto Sen-en-Mut. Licenciado en geografía e Historia, especialidad de Prehistoria y Arqueología. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid. Miembro del Instituto de estudios del Antiguo Egipto).
(http://www.dearqueologia.com/calendas.htm)

Calendario hebreo: El calendario hebreo es un calendario lunisolar, es decir, que se basa tanto en el ciclo de la Tierra alrededor del Sol (año), como en el de la Luna al rodear a la Tierra (mes). La versión actual, por la que se rigen las festividades judías, fue concluida por el sabio Hilel II hacia el año 359. Este calendario se basa en un complejo algoritmo, que permite predecir las fechas exactas de luna nueva, así como las distintas estaciones del año, basándose en cálculos matemáticos y astronómicos, prescindiendo desde aquel momento de las observaciones empíricas de que se valieron hasta entonces.

“En su concepción compleja tanto solar como lunar, el calendario hebreo se asemeja al chino, sin que se sepa de influencia alguna que haya tenido el uno sobre el otro; y también al calendario utilizado por los pueblos de la península arábiga hasta la aparición del Islam, en el siglo VII de la Era cristiana. En cambio, se distingue del calendario gregoriano de amplio uso universal, basado exclusivamente en el ciclo solar-anual; y también del que rige al mundo musulmán desde Mahoma hasta nuestros días, que es puramente lunar.

“El calendario hebreo comienza con la Génesis del mundo, que aconteció, según la tradición judía, el día domingo 7 de octubre del año 3761 a. C.; fecha equivalente al 1 del mes de Tishrei del año 1. De esta manera, el año gregoriano de 2009 equivale al año hebreo de 5769 (que comenzó al atardecer del 29 de septiembre del 2008). Para convertir un año del calendario gregoriano a su correspondiente hebreo, basta con sumar o restar la cifra de 3760 (2009 + 3760 = 5769).

“El día hebraico: El día, en el calendario hebreo, comienza con la salida de 3 estrellas, y culmina con el ocaso. En esto se diferencia del día según el calendario gregoriano, que discurre exactamente de medianoche a medianoche.

“La costumbre de ver al día comenzar con la caída del crepúsculo es tan antigua como la Biblia misma, y se basa en el texto bíblico del Génesis 1:5, que al cabo de cada día comenta "Y fue la tarde, y fue la mañana...", de lo que se entiende que cada uno de los días de la creación comenzaba por la tarde. Más explícitamente aun, al prescribir la Biblia el ayuno del Día del Perdón, el Yom Kipur: "El día décimo de este séptimo mes será el día de la Expiación... Será para vosotros día de descanso completo y ayunaréis; el día nueve del mes, por la tarde, de tarde a tarde, guardaréis descanso" (Levítico 23:27-32). Desde entonces, es práctica corriente y antiquísima, que las festividades judías comiencen al caer el sol. Y no sólo ellas: la consabida costumbre de comenzar la celebración de la Navidad con la cena de Nochebuena, tiene sus raíces en tal milenaria usanza hebrea.

“Cabe destacar, no obstante, que estudios arqueológicos han revelado que también en la antigua Babilonia se señalaba el comienzo del día al atardecer, y se estima que es ése el origen de la costumbre.

El mes hebraico: El mes en el calendario hebreo se basa en el ciclo que cumple la Luna al circunscribir por completo a la Tierra, captando el ojo humano desde nuestro planeta 4 diferentes estadios principales de la Luna, a saber: Luna nueva, Cuarto creciente, Luna llena o plenilunio, y Cuarto menguante. Tal ciclo dura aproximadamente 29 días y medio. Resulta asombroso comprobar que ya los antiguos sabios hebreos supieron calcular la duración exacta de tal ciclo, estimando de acuerdo con sus conocimientos astronómicos que el periplo del satélite en torno al planeta Tierra tenía una duración de '29 días, 12 horas, y otras 793/1080 de hora' (o sea, otros 44 minutos y 3.33 segundos), siendo su error de cálculo de medio segundo. Debido a que la cantidad de días en un mes debía ser exacta, el calendario hebreo estipuló meses de 29 y de 30 días, intercaladamente.

“Al final de un mes hebreo, la Luna está completamente a oscuras, y no es visible desde la Tierra. Al despuntar el Cuarto creciente, se alcanza a ver apenas a la Luna como una finísima guadaña, que desaparece en el horizonte minutos después del ocaso: es el comienzo del mes hebreo. Con el correr de los días, crece paulatinamente la parte iluminada de la Luna que se aprecia desde la Tierra, hasta llegar al plenilunio que marca exactamente la mitad del mes. A partir de ahí, vuelve la Luna a menguar con el discurrir de los días, hasta desaparecer por completo, culminando también del mismo modo el mes del calendario hebreo.

“Los nombres de los meses hebreos, tal como los conocemos en nuestros días, tienen sus orígenes en la antigua Babilonia, de donde fueron adoptados por los judíos allí desterrados por el rey Nabucodonosor II, exilio que duró 70 años (586 a. C. - 516 a. C.). Más antiguamente, los meses eran denominados tan sólo por su orden numérico, comenzando en la primavera (boreal) por el mes primero, Nisán, y culminando con el duodécimo, Adar. En el Pentateuco se menciona a Nisán como el primer mes del año, al haber sido aquél en que el pueblo de Israel se liberó de la esclavitud de los faraones de Egipto: "Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año" (Éxodo 12:2). Otros nombres de meses mencionados en ciertos libros de la Biblia, especialmente en el Libro de los Reyes, como el "mes de Ziv" (1Reyes 6:37), o "el mes de Bul, que es el mes octavo" (1Reyes 6:38), y también "el mes de Eitanim, que es el mes séptimo" (1Reyes 8:2), fueron seguramente tomados de nombres de meses fenicios, ya que son mencionados en el contexto de las relaciones comerciales entre el Rey Salomón y el Rey Hiram de Fenicia. Los nombres babilónicos, que han llegado hasta nuestros días, aparecen por primera vez en el Libro de Ester y en los de Esdras y Nehemías, y fueron adoptados asimismo por otros idiomas, como el turco moderno (Nisan = abril; Temmuz = julio; Eylül = septiembre; Şubat = febrero).
(Nota: El texto original no resalta en negrita).

“La duración de los meses hebreos oscila entre los 29 y los 30 días, de la siguiente forma:
1. Tishrei (30 días) (תשרי) - cae aproximadamente en septiembre u octubre.
2. Jeshván (29 ó 30 días) (חשוון, llamado también Marjeshván - מרחשוון) - octubre o noviembre.
3. Kislev (30 ó 29 días) (כסלו) - noviembre o diciembre.
4. Tebet (29 días) (טבת) - diciembre o enero.
5. Shevat (30 días) (שבט) - enero o febrero.
6. Adar (29 días) (אדר) - febrero o marzo.
7. Nisán (30 días) (ניסן) - marzo o abril.
8. Iyar (29 días) (אייר) - abril o mayo.
9. Siván (30 días) (סיוון) - mayo o junio.
10. Tamuz (29 días) (תמוז) - junio o julio.
11. Av (30 días) (אב, llamado también Menajém Av - מנחם אב) - julio o agosto.
12. Elul (29 días) (אלול) - agosto o septiembre.

“El año hebreo, según la cuenta bíblica, comenzaba con el mes de Nisán, llamado en la Biblia "el mes primero" (Éxodo 12:2), y concluía en el mes de Adar; mientras que más adelante primó la concepción del comienzo del año en el mes de Tishrei, con la festividad de Rosh Hashaná (ראש השנה, literalmente "cabeza de año"), culminando el año en el mes de Elul, tal como rige el calendario hebreo hasta nuestros días.

“Desde el punto de vista religioso, el calendario hebreo cuenta con 4 diferentes "cabezas de año", siendo cada una de ellas el comienzo de la cuenta anual para diferentes finalidades:
o “1 de Nisán, es el principio de año de acuerdo a la cuenta bíblica, al conmemorar la salida de Egipto; y era el principio del año para los reyes: de tal modo, aun si un rey de Israel asumiera el trono el 29 del mes de Adar, ya al ser el día siguiente el primero de Nisán, se consideraba su segundo año de reinado.
  • “1 de Elul, el principio del año para realizar la cuenta del diezmo de ganado a apartar según las prescripciones religiosas.
  • “1 de Tishrei, el principio del año según el calendario hebreo moderno, conmemorando el aniversario de la Creación del mundo, y era la fecha en que comenzaba la cuenta de los años, los años sabáticos (cada séptimo año, en que las tierras quedaban incultas y en barbecho), y los jubileos (cada 50 años, en que prescribían las deudas y los esclavos quedaban libres).
  • “15 de Shevat, el año nuevo de los árboles, siendo ésta la fecha de su despertar luego del letargo invernal.

“El año hebraico: Un año hebreo incluye un ciclo completo de las cuatro estaciones del año, y, a su vez, debe contar con un número exacto de meses lunares. De esta manera, el año hebreo puede tener tanto 12 meses (año simple), como 13 (año bisiesto, o en hebreo שנה מעוברת, "año preñado").

“Hoy en día es sabido que las estaciones del año se deben a la traslación de la Tierra en torno al Sol, ciclo denominado en astronomía "año trópico" (365 días, 5 horas, 48 minutos y 44 segundos). Al ser el año trópico sensiblemente más largo que el año lunar de 12 meses (354 días, 8 horas y 49 minutos), se iría corriendo la Pascua judía indefectiblemente hacia el invierno, contrariamente al precepto bíblico, si el año hebreo durase 12 meses de manera constante. Para evitarlo, se agrega un décimotercer mes a fin de año, cada vez que la diferencia acumulativa entre el año solar y el lunar, de unos 11 días por año, alcanza a formar un mes entero.

“El año bisiesto, embolismal o "preñado": El año hebreo bisiesto es un año de 13 meses, denominado en hebreo "shaná me'ubéret" (שנה מעוברת, "año preñado" o embolismal), metaforizando al mes agregado cual si fuera el feto de una mujer embarazada; y de aquí que los métodos de institución de tal año, se llamen "ibur" (del hebreo עיבור, "preñamiento"); y en castellano, embolismo. El embolismo del calendario hebreo, consiste en la duplicación del mes de Adar, de manera que se intercala un nuevo mes de 30 días, llamado Adar "A" (אדר א, "Adar álef"), antes del mes de Adar original, que pasa a ser Adar "Bis" (אדר ב, "Adar bet"). La principal razón por la que fue elegido justamente el mes de Adar para su duplicación es por ser el mes inmediato anterior a Nisán, el mes de la primavera, el de la salida de Egipto y en el que cae la Pascua judía, "Pésaj" (פסח), según indica la Biblia: "Guardarás el mes de Aviv (= primavera), y harás pascua a Yahveh tu Dios; porque en el mes de Aviv te sacó Yahveh tu Dios de Egipto" (Deuteronomio 16:1). Otro motivo radica en que Adar era antiguamente el último mes del año, e históricamente se prefería hacer el agregado a fin de año. Ello se asemeja a lo ocurrido con el 29 de febrero, agregado justamente allí porque antiguamente era febrero el último mes del año romano.

“El método original de embolismo, desarrollado alrededor del siglo VI a. C., establecía que habría de agregarse un mes más, en tres años de cada ciclo de ocho. Ya en el siglo V a. C., se perfeccionó el sistema, estipulándose de ahí en adelante que el agregado habría de hacerse en siete años por cada ciclo de diecinueve. Se estima que dichas técnicas tienen sus raíces en los conocimientos de astronomía de los babilonios, muy adelantados para su época, y del astrónomo griego Metón (siglo V a. C.), y son aceptadas hasta el día de hoy. El Diccionario de la Real Academia Española define ciclo lunar, llamado también ciclo decemnovenal o decemnovenario, como el ‘período de 19 años, en que los novilunios y demás fases de la Luna vuelven a suceder en los mismos días del año, con diferencia de hora y media aproximadamente’; en tanto el ciclo cuádruple de 76 años, es llamado calípico. De esto se deduce que cada 19 años coincidirán entre sí las fechas del calendario hebreo y el gregoriano; aunque puede existir un desfase de uno o dos días, debido a movimientos efectuados en el calendario hebreo por motivos religiosos (ver más adelante, "la semana en el calendario hebreo").

“En el año 359, perfeccionó el sabio Hilel II los cálculos y métodos conocidos, y estableció los mecanismos de embolismo del año utilizados hasta el día de hoy, que han sido corroborados por las últimas y más modernas observaciones astronómicas. Dichos cálculos ya eran conocidos desde cientos de años atrás, pero hasta aquellos tiempos se preferían los métodos empíricos para establecer el comienzo del mes —dos testigos que habían de atestiguar ante el gran Sanedrín que habían visto el naciente de la Luna— y el comienzo de la primavera, en base a la maduración de las mieses y a la llegada del equinoccio de primavera (el 20 de marzo en el hemisferio norte), que es la fecha en que el día y la noche tienen la misma duración; mientras que el almanaque era utilizado en caso de impedimentos, como días nublados.

“Se cree que la razón por la cual publicó Hilel II el calendario hebreo tal como se utiliza desde sus tiempos hasta nuestros días, proviene de una de las decisiones tomadas por el Cristianismo en el primer Concilio de Nicea, celebrado el año 325, a instancias del emperador Constantino I el Grande. Según la tradición cristiana, Jesús de Nazaret fue crucificado el Viernes Santo, coincidente con el viernes de la Pascua judía. El Concilio decidió desvincularse del judaísmo también en este aspecto, y prescindir de la necesidad de averiguar año tras año, la fecha exacta de la Pascua judía. A tal efecto, se estipuló que el primer día de la Pascua cristiana, el Domingo de Pascua o de Resurrección, se celebre el primer domingo después de la luna llena, inmediatamente luego del equinoccio de primavera. Cabe destacar que al independizar al calendario litúrgico cristiano del hebreo, perdió el primero la flexibilidad y el equilibrio que caracterizan a este último, lo que terminó causando, con el correr de los siglos, el corrimiento de la Pascua cristiana hacia el invierno, desfase que hubo de ser corregido al cabo de un milenio por el papa Gregorio XIII, por medio de su calendario gregoriano. De todos modos, la decisión de Nicea despertó el temor entre los judíos de la época, que los cristianos les prohibiesen anunciar los comienzos de mes y los embolismos de cada año, indispensables para el normal discurrimiento de la vida judía; y de ahí la necesidad de un calendario preestablecido de antemano y aceptado por todas las diásporas del pueblo judío.

“Un año trópico, o circunvolución de la Tierra en torno al Sol, conlleva en sí 12,368 ciclos lunares, o vueltas que efectúa Selene alrededor de nuestro planeta. Esto implica que 19 años trópicos, equivalen a 234,992 ciclos de la Luna, un número prácticamente entero. Desde esta base se establece que cada 19 años, habrá de haber 235 meses, o 12 años comunes (de doce meses), y 7 años embolismales o "preñados", con trece meses cada uno: los años número 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19 de cada ciclo decemnovenario. Para saber si determinado año hebreo es o no bisiesto, hay que dividirlo por el número 19: si el cociente obtenido luego de la división, nos deja un resto luego del entero con uno de los siguientes guarismos: 0, 3, 6, 8, 11, 14 ó 17, estamos ante un año de 13 meses. Así, el año hebreo de 5765, equivalente al gregoriano de 2005, al dividirlo por 19 nos da 303 enteros, y un resto de 8 (5765/19 = 303 8/19). Por ende, el año de 5765 fue bisiesto, y se le agregó como tal el mes de Adar "A" antes del último mes del año, el mes de Adar "Bis".
(Wikipedia – La Enciclopedia Libre)

Conclusión: El texto analizado en este capítulo constituye un testimonio adicional de la veracidad del Libro, porque al referirse el Libro de Mormón al “cuarto día del primer mes”, aunque no pueda correlacionarse con el calendario actual, está dejando ver un modo de nombrar los meses acorde con el calendario hebreo vigente antes de que la colonia de Lehi partiera de Jerusalén (Año 600 A.C.). Es evidente que al llegar a América la colonia de Lehi utilizara el mismo calendario hebreo de la época, aunque es probable que posteriormente lo hayan modificado o ajustado de acuerdo con sus sabios, tal como sucedió en el Viejo Mundo.

Antes de partir la colonia de Lehi, y hasta que los hebreos son llevados cautivos por los babilonios (586 A.C.), los hebreos nombraban los meses del año por el orden numérico, que comenzaba con el mes primero (Nisan) y culminaba con el duodécimo (Adar). Esta armonía entre el modo de nombrar los meses por los hebreos, antes de Lehi salir de Jerusalén, y el modo de contar los meses en todo el Libro de Mormón, es un testimonio adicional de su veracidad.

Rafael Diogo

1 comentario:

  1. Rafael, Tu artículo aporta información muy interesante

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